El Departamento de Defensa de Estados Unidos redujo de forma drástica su lista de afiliaciones religiosas reconocidas para el personal militar, una decisión que ha provocado debate entre creyentes, minorías religiosas y defensores de la libertad de conciencia. Entre las opciones retiradas aparecen la Wicca, el paganismo, el druidismo y otros sistemas de creencias no tradicionales.
La nueva lista pasó de más de 200 categorías religiosas a solo 31, según reportes de AP, Military.com y medios especializados. El cambio afecta los códigos de afiliación religiosa que utilizan las Fuerzas Armadas para identificar la composición espiritual de sus unidades y organizar la labor de los capellanes.
La Wicca, considerada una religión neopagana moderna vinculada a prácticas de brujería, espiritualidad de la naturaleza y tradiciones esotéricas, ya no aparece como una categoría específica dentro del registro militar. También fueron eliminadas opciones como ateísmo, humanismo, universalismo unitario y distintas corrientes paganas.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, aseguró que la medida no busca emitir un juicio sobre la legitimidad de ninguna creencia. Según explicó, la reducción no pretende crear una lista de religiones “oficialmente aprobadas”, sino facilitar que los capellanes puedan conocer de forma más rápida la composición religiosa de las unidades y organizar mejor sus recursos.
La decisión también generó cuestionamientos porque la mayoría de las categorías restantes corresponden a denominaciones cristianas o grandes religiones mundiales como judaísmo, islam, budismo, hinduismo, sijismo y bahaísmo. Algunos grupos religiosos minoritarios han advertido que sus miembros podrían sentirse menos representados dentro del sistema militar.
De acuerdo con Air & Space Forces Magazine, el Pentágono indicó que los militares no quedarían limitados por esta lista al momento de identificar su preferencia religiosa en las placas de identificación. Sin embargo, el cambio sí reduce las categorías usadas para recopilar datos internos y planificar el apoyo espiritual dentro de las Fuerzas Armadas.
La medida se produce en medio de un debate más amplio sobre el lugar de la religión en instituciones públicas de Estados Unidos. Para algunos sectores, la reducción representa un esfuerzo administrativo; para otros, una señal de preocupación por la forma en que ciertas creencias no tradicionales habían sido incorporadas en registros oficiales.
Tras esta eliminación surge un debate pero también resalta la importancia de permanecer firmes en la verdad bíblica en una cultura donde muchas formas de espiritualidad buscan ocupar el lugar que solo pertenece a Dios.