Anciano llora de gratitud con Dios al recibir una Biblia y una cesta de comida en la puerta de su casa
Un anciano se emocionó profundamente al recibir una Biblia y una cesta básica en la puerta de su casa, en medio de serias dificultades económicas y familiares. La sorpresa llegó a través de un evangelista de la misión “Retornar Amor”, que realiza acciones de generosidad por todo Brasil.
El evangelista dejó las donaciones frente al portón de la casa del hombre, gritó “¡Entrega!” y se escondió para grabar la reacción. El anciano abrió el portón y se encontró con la cesta básica, la Biblia y un billete evangelístico.
En la carta podía leerse: “Este es un presente del Cielo para usted. Así como este alimento sostiene el cuerpo, que esta Biblia alimente su alma todos los días. ‘Yo soy el Pan de Vida, el que viene a mí nunca tendrá hambre’ (Juan 6:35)”. Muy conmovido, el anciano se agachó en el suelo, levantó la Biblia sobre la cabeza como gesto de gratitud y entró en casa.
Poco después, el evangelista volvió a tocar el portón y le preguntó si se le habían caído 200 reales en el suelo. “No, yo no tengo 200 reales”, respondió el anciano, rompiendo a llorar. El cristiano le preguntó: “¿El señor está emocionado? ¿Pasó algo? Parece que vio a Jesús”.
Agachado en el piso, el hombre abrió su corazón y contó las luchas que estaba viviendo. “Yo hablaba con Dios: ‘Señor, ayúdame. No sé qué hacer con mi vida’. Tengo un hijo, un sujeto tan bueno, dejó todo para vender drogas. Arrestaron a mi hijo. Duele”, desahogó entre lágrimas.
El evangelista le preguntó quién le había dejado la cesta básica y la Biblia. “No sé quién las dejó, agradezco la comida, pero me gustó más la Biblia”, dijo el anciano, sonriendo. Explicó que estaba con el agua y la luz cortadas por falta de dinero para pagar las cuentas.
Sin embargo, confesó que, más que cosas materiales, sentía la soledad. “Hay horas, hermano, en que usted no quiere un plato de comida, quiere a alguien que se siente a su lado”, declaró. Sus palabras reflejaron la necesidad de compañía y amor tanto como de sustento.
Entonces, el evangelista le entregó los 200 reales y le dijo: “Usted está siendo bendecido. Porque hoy Jesús lo eligió a usted para recibir la Palabra de Él”. El anciano lo abrazó agradecido, conmovido por sentir que Dios había escuchado sus oraciones.
En seguida, el hombre se arrodilló en el suelo, se quitó la gorra y recibió oración del evangelista allí mismo, en la puerta de su casa. La escena, registrada en video, muestra cómo una simple acción de amor confirmó para él: “Oré a Dios, y Él me respondió”.
Su historia muestra cómo un pequeño gesto de amor puede tocar profundamente el corazón de alguien que sufre y abrir puertas para que la esperanza y la fe renueven su vida.
Esta acción inspira a valorar no solo la ayuda material, sino también la presencia, la palabra y la oración como verdaderas bendiciones en momentos de necesidad. Esta historia nos recuerda a todos que, en medio de las dificultades, la misericordia de Dios puede llegar a través de manos amigas que extienden su amor y su fe.
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